Dulce
María Loynaz Muñoz nace en La Habana, el 10 de diciembre 1902, y muere
en esta ciudad el 27 de abril de 1997.
Hija del General del Ejército
Libertador Enrique Loynaz del Castillo y hermana de los poetas Enrique
y Flor Loynaz Muñoz, se convirtió en una de las voces sublimes e
imprescindibles de las letras cubana.
Publicó sus primeros poemas en La
Nación, en 1920, año en el que también visita a los Estados
Unidos. A partir de esa fecha realiza numerosos viajes por
Norteamérica y casi toda Europa. En 1927 aprobó los exámenes para
doctorarse en Derecho Civil, en la Universidad de la Habana. Nuevos
viajes incluyen también visitas a Turquía, Siria, Libia, Palestina y
Egipto (1929), México (1937), Suramérica (1946-1947) y las Islas
Canarias (1947, 1951), en donde fue declarada hija adoptiva. En 1950
publicó crónicas semanales en El País y Excélsior.
También colaboró en Social, Grafos, Diario de la
Marina, El Mundo, Revista Cubana, Revista
Bimestre Cubano, Orígenes. Asistió, invitada por la
Universidad de Salamanca, a la celebración del V centenario del
nacimiento de los Reyes Católicos (1953). Sus poemas han sido
antologados numerosas veces. Ofreció un sin número de conferencias y
lecturas, tanto en Cuba como en España.
Dentro de su obra, que
abarca poesía, novela y ensayos, se destacan los libros JARDÍN,
FE DE VIDA, JUEGOS DE AGUA, POEMAS NÁUFRAGOS,
UN VERANO EN TENERIFE, MELANCOLÍA DE OTOÑO,
CANTO A LA MUJER ESTERIL, CARTAS DE AMOR AL REY TUT-ANK-AMEN.
Fue electa miembro de la Academia
Nacional de Artes y Letras en 1951, de la Academia Cubana de la Lengua
en 1959, y de la Real Academia Española de la Lengua en 1968.
Obtuvo
el Premio Nacional de Literatura en 1987, y el Premio Miguel de
Cervantes en 1992.
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Premio Nacional de Literatura de Cuba en el
año 1987
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