“Es como si fueran dos penas a la vez”
Voy
caminando por dos caminos a la vez
uno
que es mío y otro que no lo es
uno
de desquiciada inocencia, en senilidad decreciente,
otro
de madura paciencia, casi perturbada.
Es mi
vida y otra que no la es
que
no puedo separarla ni queriendo
que
no puedo arrojarla imprecando,
así
estoy como quien no quiere queriendo
Por
atajos miserables que me pondera la existencia
Por
vacíos ultrajosos que me escoltan
Siempre
oscuro como quien prende la lumbre al revés
El
juicio todavía no se me ha turbado
sigo
acompañado hasta la muerte
Con mi
vida y la de quien me sigue desesperadamente