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INMANENTE
Ángel que no guarda
sol que no irradia,
diamante piedra pérfida
que en vagancias deslastras,
con la saeta de la vida
que en oportunidades te rodea
ahora badeas la prenda escorza,
inmanente el sueño que te envuelve
En la honda satrapía de querencias lejanas,
tú, espécimen que resguardas concédeme los favores
entre las hordas disipadas y los monarcas rendidos
Ahí voy a tu antojo como mortal cualquiera
con tal de detener tu paseo en tiempos perdidos,
irrumpe el ronzal, en manojos descendidos
que contiene tus energías y acaba con tus desvaríos
Francisco Alarcòn
Abril 2005
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