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Tiempo Írrito
Luis Gilberto Caraballo
Me desangro en azules, caminos del toro azuzado al ruedo
cuadros y torreones derribados en el túnel, y el vino
al encuentro, con
aquella certera celada
compuesta del abismo que crispa el cuerpo,
la piel del tiempo
Todo en oscuridad y el mar silente,
duerme
el barco precedente del horizonte; acuesta la luna ondula
Toda la ciudad de los días calla
y el tiempo quema, las horas
van
y callan, silencios
Me desangro en azules días
vertientes del valle en hemorragia
plagado de gasas blancas que danzan
grises la ciudad y llenan de sombras los árboles
El manto plomizo y correrío angustiado
del cuerpo; visita el tiempo, perplejo oye
el insólito recital del mar universal
Que nos cubre en verbos,
y nos hace celadas inesperadas
y nos convierte en presidarios del templo humano
cuando apenas
somos sueños, cuerpos
cuando solo se nos desangra en azules y torres
la memoria habitada.
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