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A MARIUSA
La providencia quiso
que fueras vértice de un solo día
Mariusa Salazar, amiga mía
en el esplendor del verdadero brillo
que no tañe la patina
ni palidece el bronce
cuando el valor se hace imperecedero
en noche de luto y de claras delicias
Y la liberadora te acogió en su encanto
sin esperar la menguante
ni las decaídas penas
Naciste en primavera y en ella partiste.
Francisco Alarcón
marzo 2005
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