Francisco
Alarcón
Rosana Ordoñez
La lucha
social, el deber cumplido, el compromiso con los valores trascendentes
confluyen en el mundo íntimo y contradictorio de la poesía de Francisco
Alarcón. "Mi vida es un manantial de angustias y de alegría", reflexiona
el poeta, capaz de sorprendernos por sus profundos conocimientos de la
red virtual, a través de la cual nos envía informes políticos y
económicos, cifras, datos, resultados de encuestas, aderezados, o tal
vez complementarios de su prolija producción poética.
Presentada a
veces con la austeridad del papel y la tinta, adornada con imágenes
prestadas de otras páginas, la web ha permitido a Francisco convertirse
en poeta popular, como jamás lo soñaron Pablo Neruda, García Lorca o
Andrés Eloy Blanco, quienes, de haber contado con un computador, se
hubiesen arraigado al alma de sus lectores, con una velocidad aún más
vertiginosa, como lo está logrando Alarcón.
La poesía es
universal, "la forma suprema del lenguaje emocional", para Alarcón la
poesía encauza el cúmulo de emociones de quien milita activamente por
las causas de la vida, en una Venezuela convulsionada, pobre, exuberante
y tropical. Llena de riquezas y de pobres, con empresas quebradas y
empresarios ricos. No es extraño que en sus inicios abordase la poesía
de corte social. De manos de su padre Pedro Alarcón Lazarde devora
libros de manera sistemática y establece un compromiso existencial con
el entorno. Al lado de primos y parientes comprometidos con proyectos
revolucionarios milita en el partido de izquierda MIR, época en la que
se atosiga de marxismo y destila compromiso social.
Las
contradicciones históricas lo llevan a refugiarse de nuevo en la poesía
.Estudia economía, se gradúa en la Universidad Central de Venezuela,
concluye un doctorado en el CENDES, y construye un estilo de vida lleno
de avatares que asimila a la aserción de Alejandro Dumas "con la misma
facilidad pasó de la opulencia a la pobreza y viceversa".
En el tío vivo
de su vida, conoció triunfos y honores, riquezas y pobrezas y se
encontró con las contradicciones del alcohol, inmerso en una peña de
intelectuales bohemios y creadores conocidos como La República del Este,
experiencia merecedora de un estudio posterior, pues sus efluvios
libidinosos permitieron el nacimiento y propiciaron la muerte de una
generación de escritores.
Sus contrastes
existenciales se abren paso entre cuentos, poesías, artículos de prensa,
amores y desengaños, la presencia permanente de la madre, la
desaparición del padre, los cambios políticos, la caída del muro de
Berlín, el fracaso regional de la democracia ahogada en la corrupción,
la lucha contra el gobierno de Hugo Chávez donde militan algunos de sus
compañeros de lucha.
Los años de
lectura, el inicio en la literatura romántica, lo transforman en Rolando
o Rodrigo Díaz de Vivar, y lo llevan a William Shakespeare, a su juicio,
el gran intérprete de la naturaleza humana. En ese recorrido, nos regala
un Diagnóstico sobre el transporte, Crónicas de Caracas, Cuentos del
Gallero, Poesías y Ensayos. El mundo íntimo en los poemas, el compromiso
social en columnas periodísticas en los mejores diarios: El Nacional, El
Mundo, Tal Cual, El Globo, Ultimas Noticias, Abril,
2001. En el Exterior, Wall
Streeet Journal y el mundo a través de su página web Publicaciones
Francisco Alarcón.
Sueños de
Agua, Segundos Aires, Gitanerías 2003 y ahora Ven Niña, reúnen
su propuesta poética más reciente. Toda la obra refleja su mundo rico y
contradictorio. La esperanza, la necesidad de trascender, el humor, la
risa, el afecto y la inteligencia. El cordón umbilical con la lengua
madre, consolidado en Gitanerías, el vínculo con la madre Patria, la
presencia española y la unión con la Tierra de Gracia, la fuerza
moruna, el fado, el cante hondo, el trópico, y el castellano, amalgama
de tierras y costumbres, evidencia la capacidad de Francisco Alarcón
para consolidar en lenguaje poético, el encuentro de dos mundos,
iniciado por don Cristóbal Colón hace más de cinco siglos.