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RECUERDOS
Recuerdo tu mente lucida,
sin piélagos y sin antojos,
recuerdo tu discurrir sobrio,
tu mesurado conocimiento
Tu aliento para los pobres
Tu solidaridad ilimitada
para quienes la necesitaron
en horas de tortuosas excitaciones
Franca tonalidad de discernimientos,
que abarrotaron a tus parientes
dejando la huella tenue en el suelo macizo
siempre fuiste tú, el eterno señor
Gloria ligera porque así lo quisiste
el perdurable Pedrito en las memorias pasajeras
Adormecido hoy en la oración y descanso,
lisonja de ayer que solo guarda el recuerdo
Quizás pudiste levantar en vuelo alto
y alcanzar encumbradas cimas
pero más fue tu bondad cotidiana
que tus deseos póstumos
Hete, ahora allí para siempre,
en el no sé del limbo donde estás,
con la superficie terrenal arrodilla
y la luz en penumbra
esperando que un nuevo amanecer
te devuelva a las mentes,
de los allegados que dicen,
una vez te quisieron.
Francisco Alarcón
agosto 2005
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