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REQUIEBRO
Eres la desnuda de los verdes
campos,
que sin recambios deshojas
que sin mastranto retoña
como dura laja de alegres tiempos
Que se descubre ante mis ojos
con sutil desgano, cuando mi mano se allega
a su cuerpo templado que amo
en noches de nubes sin espantos
en lunas de claras trazas
o en soles de adornados brillos,
como siento tus ganas cuando las mías acoges
Sudores que no lastiman con el cansancio
Amores que no roban los años
mientras más pasan más tú encanto me enmudece,
es el sol, la noche, la luna, el mastranto de tu sedosa piel
que me atrae tanto. Que no descanso en tocarla
Flor yerta siempre, en rocío lujurioso
en esbozo de mujer atrayente,
descansa en mí tu ardiente figura
envuelta en esencias femeninas
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