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TODO
No quiero ser lumbre fugaz, sutil y pasajera
No quiero los destierros del olvido en pasiones bárbaras
No quiero el remembro del hombre bueno
En los lazos que deja la existencia en tierras yermas
Sólo mi voluntad ejerció su derecho a la vida
Tal como es, sombría, alegre, empalagosa y esquiva,
Ese siempre presente de energía inalterable para todos los entes
Donde somos buenos en el momento de la muerte
O somos malos crecientes, aún siendo refulgentes
Cuando la vidorra tañe en agravios,
De confesiones fugadas en soliloquios y desganos
Todo pasó en amen partida con los frutos deslucidos
El arte, la luz de la poesía sustancia de los pueblos
A veces no la absorbe la naturaleza,
Y los hombres quedamos incontinentes, desvinculados
Paraísos leudados no descritos por los seres
Quiero los cielos, los soles y cuanto miro en mis albas
Más no le canto con frecuencia porque son de apariencias móviles,
Cómo todo lo es todo, lo que nos circunda y envejece,
El requiebro de una voz añosa nos recuerda la infancia
Los malos ojos con que nos miran o miraron agudizan conflictos,
De terribles memorias, son los yo o los tú adolescentes,
De tiempos perecederos que no guardan correspondencia con la esencia
verdadera,
Abandonando el recuerdo mortal, luz y tinieblas, apetencias en los días
Obnubilaciones que no meditamos en los despojos de muestro ser,
La imperiosa mediocridad que nos dejan los enojos,
Pues soy poeta de eco sonoro, aún cuando respiro hacia adentro,
Con plácido desempeño espero sólo los perdones del Señor eterno
En los fueros desiertos si acaso reclamo un perdón
De lo contrario mi vida impertérrita hoy acá, o despejada en el más
allá,
No ocurrirá a los perdones de nadie con luz perecedera
Y si acaso no hay perdones en augustos lugares, tampoco acepto sus
remedos
Francisco
Alarcón
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